
Comenzaré con una cita. Con una cita del libro La sabiduría del editor (Trama editorial, 2008). Una cita que me dejó tres minutos sin palabras. Escrita por su autor, que es un editor de renombre en La France, Hubert Nyssen. Una cita que no tiene casi nada que ver con el oficio de editor y sí con el de geólogo forense. No sé si existe esa profesión, la de geólogo forense. Ahora, cuando lean la cita me dirán que soy un exagerado pero me dará igual, ya la habrán leído.
La cita. La cita es de Hubert Nyssen. Ya, ya lo he dicho. Lo que no he recomendado todavía es su visita a la web que tiene. Ahora lo hago: visiten su web, por favor. Ahora hablo de él. Ahora vamos con la puta cita, no se me entretengan:
No estaba yo como para olvidar, por ejemplo, que un día en que por curiosidad habíamos superpuesto a la carta mineralógica de nuestra región la de las prácticas religiosas, descubrimos que en su mayoría los protestantes vivían sobre esquisto y los católicos sobre caliza.La cita es rara. La cita no parece extraída de un libro que habla de lecturas, odiseas, ideas y cualidades de un editor. La cita, digan lo que digan es acojonante. Es la que más me ha hecho pensar de todo el libro. Es la menos relacionada con los libros y a la vez la más imbricada con ellos. Se dice imbricada, ¿no? La cita es algo que iguala la labor del editor a la labor del dios, de cualquier dios. Pavese suelta otra en el libro y queda aplicada ipso facto a este mismo libro que lo digo ya: ¡me ha gustado muchísimo! Se lee en un plis-plas como diría mi amiga Miranda. No sé si existe un superlativo a muchísimo o si éste, sí, ya es el superlativo de mucho. Pero ¿y el aplicado a gustado? No sé, esto decía Pavese por voz de Nyssen:
Con los libros ocurre lo mismo que con las personas: hay que tomarlos en serio.Pero la gente no se lo cree. La mayoría de la gente que ves andando por la calle no lee y no se toman los libros en serio. No se toman los libros en serio porque les da igual la gente. Les da igual, sí, eso es, les trae sin cuidado la projimidad de su proximidad. Pero sigamos con Hubert.
El libro comienza con un capítulo titulado Elogio a la locura. Como el de Erasmo. Y cita a Erasmo también. El libro está escrito por alguien muy culto, por alguien tan culto como la suma de los autores que ha editado en su vida. Y cuando te encuentras a alguien tan culto como Hubert, lo primero que tienes que hacer es comprarte el libro y después, leerlo. No es un libro de biblioteca. Este es un libro de consulta. Sus setenta y siete páginas serán pasto de muchas ideas buenas que tú como lector y yo, como futuro editor, tengamos a lo largo de nuestra vida.
Había anotado más ideas en el borrador para desarrollar el post. Pero creo que con estas referencias queda claro que como lector, (suprima usted a la palabra lector cualquier mota de best seller), ha de leer. Como se lee en un hora y media, tome nota de la referencia. Después lo consultará. Qué pesado, eso ya lo he dicho.
Olvidaba decir qué editorial creó Hubert Nyssen. Pues ésta: Actes Sud
Imagen de Pierre Alechinsky. Devant notaire

1 comentarios:
Gracias por la recomendación (y por la pasión).
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